3.11.2007

Roger Waters en Bogotá

Me gusta mucho la música pero hasta hace poco, y gracias a que he sido muy afortunada de dar con gente que, poco a poco, ha logrado educarme, he podido nombrar a los artistas que más me gustan y, claro, Pink Floyd es uno de mis grupos favoritos, razón por la que estuve el viernes pasado aguantando frío y hambre en el Simón Bolívar con tal de escuchar a Roger Waters y, después de eso, de lo único que me arrepiento es de ser pobre y no haber podido comprar la mejor boleta.

Desde donde estaba fue muy poco lo que vi. Gracias a algunas alzadas pude hacerme una idea de lo que sería estar más cerca y, siendo sincera, también me llenaron de esa verde envidia –de la que envenena y mata el alma– al darme cuenta que era imposible poder gozarme el concierto plenamente por estar rodeada de hombres que medían más de 1.75m -me sentí como una pequeña tachuela ya que ni por que me empinara la situación mejoraba- por eso decidí cerrar mis ojos y dejarme llevar por la música. Shine On You Crazy Diamond me erizó hasta los huesos y, cuando menos me lo esperaba, mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas que logré contener hasta que tocaron Wish You Were Here, ni que las hubiera escuchado directamente del álbum, de hecho, todo el concierto fue así, estoy segura que no seré espectadora de algo mejor.

Obviamente, el marrano no podía faltar y mientras lo veía alejarse, con su “libre al fin” escrito en su panza, en un cielo ya poco nublado –pero que amenazó con lluvia toda la tarde–, pensaba que Pink Floyd no había dejado de existir, que estaba en Colombia, en esa tarima, llenando nuestros oídos con sus viejas canciones y que yo estaba ahí, congelada, trabada y con dolor de cabeza por toda la bareta que se fumaron a mi alrededor, escuchándolo en vivo y en directo.

Lástima no haber podido tomarle una foto a alguno de los dos...

9 comentarios:

Lina dijo...

Pobre laurita, te trabaron pasivamente. Lo mejor es comprarse una botella de guaro en esos casos jejeje

Lalah dijo...

De guaro adulterado y bien rendido, jajajaja, muchas veces la monita se tiró el momento mágico musical cuando gritaba: ¡guaro guarooooooo! Una pesadilla. :-/

Los cuentos de mis hijos dijo...

Muy divertido su blog.... yo también estuve en ese concierto. Si quiere unas fotos del marrano pues me avisa y se las mando. Que viva floyd y la biología. Ud. como que es de los Andes, ¿no?

Lalah dijo...

Pues chévere sí sería verlas... ¿no las subiste a algún lado, algo como Flickr? ;-)

Y sí, soy de los Andes, me intriga saber qué me delata. :P

Los cuentos de mis hijos dijo...

Las fotos son del amigo de un amigo con el que fuimos al concierto (y no estaban en flickr -- que yo recuerde --). El otro asunto es porque vi a un par de amigos míos en unas fotos en un laboratório (en las fotos del post donde juegan con hielo seco). Busco la dirección y se la paso cuando la encuentre.

Lalah dijo...

Hmmm, esperaré el link entonces. ;-)

Y vea que el mundo sí es un pañuelo entonces, ¿nuestros amigos en común serán Luisa Castiblanco y David Pinzón?

Los cuentos de mis hijos dijo...

Los mismos, yo asistí a las clases de parasitología de allá de los Andes - soy de la Nacho - y pues los conocí a ellos y pues nos hicimos buenos amigos. Un gusto entonces y que felíz coincidencia.

Lalah dijo...

Heh, pues les contaré entonces... pero antes, hmmmm, ¿cómo te llamas? ;-)

Ellos están haciendo la tesis de pregrado en mi mismo laboratorio, y se van a quedar haciendo la maestría... como que todos tenemos que sustentar para antes del 14 de diciembre. Ouch!

Los cuentos de mis hijos dijo...

Juan Camilo, ¡buena suerte con eso! y saludos para ambos.