2.21.2008

Inconsciencia ciudadana

No soy mujer sencilla, aunque ya hay quienes me saben complacer fácilmente, me quejo mucho y maldigo a los extraños, sobre todo cuando, en Transmilenio, me pisan, empujan o no me dejan entrar/salir o, cuando voy manejando, me cierran, me pitan porque si o no me dejan pasar. Dicen que un segundo es el tiempo que transcurre mientras el semáforo cambia a verde y el desgraciado de atrás pita, yo no podría estar más de acuerdo. Manejar en esta ciudad es toda una hazaña, si nadie respeta las señales de tránsito mucho menos respetan a una mujer al volante.

Bueno, y en general, hay que ver cómo se ponen, sobretodo los hombres, cuando les hago saber lo bestias que son. Yo sólo quisiera no tener que encontrarme tantos de esos animales irracionales al día, creo que sería la única manera de no andar tan rayada cada vez que me aventuro en la selva de cemento.

A veces pienso que no hay manera de educar a la gente pero la resignación no es suficiente porque me sigue dando rabia cuando veo botar basura a la calle, cuando la gente pasa corriendo una avenida teniendo el puente peatonal encima, cuando las motos serpentean entre el tráfico a la velocidad menos apropiada, cuando la gente no recoge lo que su perro hace en nuestro jardín, cuando nos chocan y a la hora de pagar se hacen los pendejos, cuando me encuentro avispados yendo en reversa por la calle que baja a mi barrio, cuando un bus para justo en la intersección de dos calles a recoger pasajeros que no son capaces de caminar la media cuadra que hay al paradero… en fin, me quejo mucho y es inútil porque no puedo hacer nada para remediarlo.

Si alguien sabe cómo puedo hacerme la loca, tal y como lo hacen todos estos ejemplares ciudadanos, por favor, compártalo conmigo.

3 comentarios:

André Cortés dijo...

Mi vida hermosa, lo que pasa en nuestro país es una evolución histórica resultado de los esfuerzos de la clase dirigente de mantener al pueblo ignorante pero con la barriga medio llena para que no se queje. Y esto ha llegado a tal punto que la gente se ha convencido que la ignorancia es su diario vivir y que lo que hacen está bien, y peor, que no tienen por qué cambiar.

Lalah dijo...

Como que me tocó salir corriendo o de lo contrario me voy a enloquecer... qué tristeza.

El Forastero dijo...

La próxima vez que te pase, imagina qué sucedería si te pusieras media patilla en la cabeza y corrieras por los pasillos de tu facultad gritando "Soy un Hongo!! Estúdienme, Estúdienme"

Verás, el problema de tráfico y de basuras va a ser un mal menor