8.21.2007

Por una pendejada


Al parecer, hasta el gato disfrutó de las pendejadas que traje de esas tierras no tan lejanas pero, como no todo tiene un final feliz, igual resulté quedando como el peor zapato viejo y pecuecudo por haberme olvidado de mi jefe y llegar a su oficina con las manos vacías el día que me reporté para empezar labores... que me sirva de escarmiento y de humillación pública porque, claro, ya todos (y cuando digo todos, es todos) se enteraron de mi olvido en la reunión en pleno del viernes pasado; obviamente, por boca de ella.

Así que cuando viajen, y sobre todo si su jefe se ha portado tan bien como la mía, tengan "el detalle" de llevarle algo, no piensen que hacerlo es un acto de lambonería, ya me dí cuenta que es todo lo contrario.

3 comentarios:

C. dijo...

Si, buen punto...yo hasta a mi exjefe le traje algo....uich tu si eres no???? :P

Johis dijo...

uy Lau, que paso!....un gran descache....eso no es lamboneria, es regla de oro! El mio, no dejaba llegar, el saludo "Que me trajo" jejejej. Bueno, ya lo sabes.

Lalah dijo...

¡Yo se!
Ese olvido me me cobrará bien caro, estoy segura. :'(