3.09.2010

Un adiós...


Lo primero que hago al llegar al trabajo es revisar mi correo, generalmente no hay muchos, casi siempre todos son notificaciones de Facebook (no necesariamente mensajes para mí), y hoy no fue la excepción. La diferencia es que hoy empezamos con muy malas y tristes noticias, esta vez había un correo que decía: "Nena, se murió Negro!".

Negro era el caballo de mi tío Carlos, era su orgullo, su pasión. Lo compró hace como 17 años. Era un caballo maltratado pero mi tío le enseñó que la vida podía ser otra cosa. Él le prometió darle los mejores años de su vida, yo se que se lo cumplió. Pero ahora, un accidente se llevó a Negro de este mundo, dejando a mi tío destrozado y lleno de culpa. El resto de la familia está en duelo, y yo también. Negro fue muy feliz y nos alegró todos los asados en Tabio. Yo se que Negro no lo culparía nunca, los accidentes son simplemente eso... pero no hay palabras adecuadas de condolencia que yo le pueda escribir a mi tío. Sólo quisiera poderle dar un abrazo.

2.03.2010

En la recta final

Sí, en la recta final a la treintena y yo, aunque trate de lavarme el cerebro con el cuento de 29 years young, no logro quitarme esta ansiedad. Y lo que voy a escribir a continuación, lo escribo con mucha vergüenza, pero no importa, porque acá no tengo que darle la cara a nadie.

Ya casi con 30 pero sigo con la actitud de la recién graduada del colegio, sin la más remota idea de qué voy a hacer o para dónde voy cuando me gradúe el año entrante... lo cierto es que ya me cansé de escampar bajo la carpa académica. De hecho, le estoy cogiendo mucho fastidio porque yo solo quiero preocuparme por trabajar y no por presentar exámenes o darle la cara a un comité por el simple hecho de cumplir con los requisitos del departamento. Todo este cuento académico es una farsa en los estudios de posgrado, es la manera más descarada de conseguir mano de obra barata pero que sea muy productiva. Lo triste es que uno se mantiene con la idea de es que estoy aprendiendo, cuando la realidad es que hasta el mismo director de tesis sigue aprendiendo. Me siento explotada y mal pagada (a.k.a. negriada). Pero a esta verdad la acompaña otra aún más triste, esa que suena a pero por lo menos acá puedo ser independiente.

No se, creo que me perdí otra vez pero ahora con el agravante del peso de los años y este sentimiento de soledad que ha empezado a crecer con el paso del tiempo y se siente muchísimo en las fechas especiales de celebración.

Y para seguir con la ironía, ¡feliz cumpleaños para mí!

1.19.2010

Desenredando


Estoy cansada de planificar mi vida como si fuera el horario de las reuniones y tareas de la semana entrante cuando es todavía lunes de la semana pasada.
- Muchas veces he visto que ni la mitad de las cosas para hacer hoy se tacharon de la lista.
- Otras tantas se hace lo que ni siquiera estaba en esa lista.
- No hay escapatoria.

Me cansé de quedar enredada entre posibilidades.
- Mucha de la culpa se la debo a las largas horas de trabajo en la cabina de flujo laminar.
- El cerebro tiene que ocuparse en algo.
- ¿Cómo dejar la mente en blanco? Ni por que mire una pared blanca, aunque -si he de hacerlo- es más bonita la nieve.

Me sentía inmóvil entre cientos de hilos que tiraban hacia diferentes lugares.
- Hoy corté unos con mis oxidadas tijeras, aunque con mucho miedo.

--- Reason for moving out: New life.
Pero creo que el tipo que escribió que se mudaba porque necesitaba vivir más cerca a los bares es más original.

12.21.2009

Regresando a la tierrita

Otra vez en la tierrita. De vuelta al buñuelo, al pandebono (y con bocadillo, así los caleños digan que los rolos nos lo tiramos al rellenarlo), al tamalito y a la almojábana. ¡Qué delicia volver a comer esos manjares! Lo que si me daña el paseo es manejar por esta jungla de cemento ahuecado, en un par de horas me agarré con tres conductores (¡y solo uno de ellos era conductor de transporte público!). Acá el Pare es opcional y sale uno regañado si la decisión es obedecerlo. Así que mi segunda decisión fue ceder el volante, el problema es que igual ando pegada del techo y frenando con el pedal fantasma... pero hoy me dí cuenta que lo mejor es pegarse el motoso entre paradas para evitar el estrés, ¡estoy de vacaciones!

12.09.2009

Una diabla con suerte

Un año más que se pasa… cuando trabajo en la cabina de flujo laminar es cuando más me da la pensadera porque, sinceramente, no se requiere mucho cerebro para hacer diluciones o hacer pases de hongos. Horas enteras me la paso ahí sentada, todos los días de la semana, y arrullada por el sonido del ventilador empiezo a recordar las cosas por las que he tenido que pasar por las decisiones que me han tocado tomar.

Vivir no es fácil, no se trata de simplemente respirar mientras se ve todo a través de la ventana, como si fuera ajeno. Y muchas veces siento que no soy tan fuerte como creía. Y muchas veces me levanto del piso, adolorida, confundida, pero todavía con esas preguntas sin respuesta que me mueven el alma.

En un año las cosas han cambiado más de lo que hubiera esperado. Ahora vivo en un mundo traducido y socialmente me he vuelto un poco introvertida. Me han cohibido mi flash de paparazzo porque, al parecer, la realidad es algo muy difícil de aceptar para algunos. No he hecho muchos amigos y a los viejos trato de no olvidarlos. Me gusta que se oscurezca temprano y comer copos de nieve, aunque no me gusta mojarme los zapatos cuando tengo que meterlos entre nieve derretida. Me da miedo manejar de noche, y más si me toca andar en autopistas… pero por lo menos ahora ya tengo un cacharrito que me salió casi regalado... y la lista continúa pero no vale la pena extenderse.

No se porqué pero, a pesar de ser una mala mujer, he sido muy feliz. Soy una diabla con suerte. Ojalá que el cuarto de hora no se me acabe muy pronto porque yo todavía quiero dos terremotos, un gato y un perro. Esto de volver a empezar…

11.14.2009

Get one free

Cuando voy de compras, nada me hace más feliz que ver el sticker de “pague uno, lleve dos” en las cosas que me gusta llevar a casa (aunque por compulsiva he comprado las que no), sobre todo si son de las que duran meses. Mejor dicho, ¿a quién no le gusta eso?. La vaina es que hoy vi el letrero en la página web del refugio para animales de Lansing y casi se me parte el corazón (bueno, también es que ando como muy sentimental… desde hace rato ya). La promoción va dirigida solo para gente que quiera gatos (¡cómo extraño al mío!) y, claro, no es raro cuando uno ve que tienen más de 80, mientras de perros no hay ni la mitad.

La vez pasada me enteré que tuvieron que sacrificar a más de 100 gatos porque se empezaron a enfermar. Un virus de esos malucos. El tratamiento para cada gato salía por más de 200 USD y, obviamente, salía más barato salir de ellos. Muy triste.

Aunque yo se que con llevarme uno el problema no se arregla, el plan que tenemos es comprar un gato y un perro. Pero ya tocó para el año entrante, después de vacaciones. Así que por ahora me seguiré torturando con las fotos que el refugio publica. No me imagino el día que vayamos, salir sólo con un gato va a ser para mí la tarea más complicada... aunque ya una vez me tocó hacerlo. Fue cuando me tocó escoger a Enki y dejar a sus hermosas hermanas (las de la foto) detrás.

11.08.2009

Mi deporte favorito

No se quién me enseñó a ser tan destructivamente crítica conmigo misma. Yo no juzgo a nadie. De hecho, a todos trato de comprender. Pero para hacerlo, muchas veces tengo que buscar culpables; culpables que solo encuentro cada vez que me veo reflejada en el espejo. Si para algo soy buena es para menospreciarme. ¿De dónde viene esa baja autoestima? La verdad no se. Pero pareciera que con ella nací porque desde que tengo memoria siempre me he tratado de esconder.

De chiquita me daba pena tener mentón (sí, ¡mentón!), en mi cabeza los demás no tenían (y se veían hermosos). Luego fueron mis piernas, una serie de cirugías -para corregir un tonto problema causado por una mala posición antes de nacer- me hicieron crear una imagen retorcida de ellas. Usar pantalones fue la solución y todavía es muy rara la vez en las que uso faldas. Después fue el trasero, recuerdo que compraba la ropa como dos tallas más grande para que nada se me notara y a eso le sumaba sacos largos, hasta la rodilla. Mientras todas estas cosas físicas me abrumaban, la inseguridad también se apoderó de mi capacidad intelectual. En clase soy incapaz de participar y si por algún motivo soy el punto de atención, los colores se me suben a la cabeza y quedo en blanco. Sí, yo se, es muy triste y vergonzoso. Y cuando lo pienso así el efecto es peor, es como ir en caída libre sin paracaídas.

Creía que había mejorado porque ya puedo salir a la calle sin taparme como monja, logré sacar un pregrado y un posgrado adelante y ahora estoy en otro país adelantando otra maestría. El problema es que esos episodios autodestructivos me siguen dando y ya no se si he mejorado o es mas bien que el punto de enfoque ha cambiado. Me siento mal científico porque nunca se me ocurren las preguntas correctas. Me siento muy vieja porque todos a mi alrededor son mucho más jóvenes que yo y están en niveles superiores. Me siento mala mujer e insuficiente como ser humano.

No hay escape de mi misma. Parece que hay mil y una formas de jugar a sentirme mal. Alguna vez alguien me dijo que parece que lo hiciera para que los demás me digan las cosas que quiero escuchar. Me dolió. ¿Será que mi mente es tan retorcida? Lo cierto es que la vez pasada que fui al médico por culpa de un mal resfriado, cometí el error de contestar con la verdad la primera parte de una encuesta que resultó ser un cuestionario para detectar depresión. Me di cuenta tarde y, aunque luego traté de contestar con menos negatividad, a la semana me llamaron al celular para saber cómo seguía mi estado de ánimo y yo, con la más falsa alegría, contesté que nunca me había sentido mejor. No me imagino que me pueden llegar a hacer tomar acá si voy en busca de ayuda psicológica/psiquiátrica. De solo pensarlo de verdad que me siento mejor.

10.18.2009

Variables de campo

Nadie me dijo que en el trabajo de campo tenía que tener en cuenta la variable mapache comelón cuando fuera a hacer el análisis estadístico de la cosecha de mis viñedos...

Evidencia #1: No le gustaron las cáscaras.

Evidencia #2: En definitiva, no le gustaron las cáscaras.

10.14.2009

The Edge

En general, odio las estaciones de radio, sobre todo si las risas fingidas y exageradas son el catch y, peor aún, cuando los comerciales parecen no terminar nunca. Sin embargo, las 4 horas que tengo que manejar gradualmente me obligaron a volver al mundo de las ondas electromagnéticas, y hace como un mes dí con una emisora de rock alternativo (mi género favorito de música) llamada The Edge (aunque tengo que admitir que yo entendía "B-ach"... me sigo preguntando cuándo aprenderé este idioma).

Acá les dejo el link para le den una oportunidad, ojalá les alegre las largas horas laborales tanto como a mí.

9.21.2009

Señales

Cuando vi mis pobres plantas muertas en el balcón me di cuenta de lo ocupada que he estado en las últimas semanas. Las olvidé por completo y ahora me quedé sin agua de yerbabuena y sin mis gérberas amarillas... llenas de mildeo polvoso, raro que el fitopatógeno que estudio me siga hasta la casa. De hecho, ahora en mis sueños estoy de muestreo con mi jefe, luego termino perdida en el viñedo entre filas larguísimas y termino abrazando conidios gigantes y sintiendo que he encontrado el regalo más preciado de la historia de mi vida. Creo que puedo llegar a ser obsesiva en más de un solo sentido.